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Dhalgren. Un recorrido (Parte 2)

Kidd no recuerda su nombre. Los primeros personajes que conoce en Bellona le ponen Kidd, y con ese nombre se queda. Expectante, deambula por la ciudad y se va juntando con pequeños grupúsculos que lo acogen sin muchas preguntas. La (recién descubierta) vocación de Kidd es la de ser poeta. Apunta cosas en una libreta que ha encontrado. Cosas inconexas. Encuentra trabajo ayudando a desempolvar una de las casas semiderruidas de la ciudad. Se deshace de los muebles rotos, de los armarios vacíos. Habla con un poeta conocido que está de paso en Bellona. Le explica que también escribe. Todo estos hechos, anecdóticos e intrascendentes, están envueltos en la bruma y el humo constantes de la ciudad, pespunteada de hogueras. El avance de la narración es lento, progresivo. Hay una violación de la que mucha gente habla. El violador y una amiga de la víctima hablan y tienen una conversación demencial. Un accidente trágico en un ascensor le provoca una reacción física al protagonista que no sabe si …

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