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Recomendaciones contranavideñas

El envoltorio de la caja estaba rasgado, y de dentro salieron estas películas engusanadas, arrastrándose por el suelo, que nada tenían que ver con la purpurina multicolor de finales de diciembre. Intrigado, las vi.

Don't Open Till Christmas, de Edmund Purdom, comienza con un plano secuencia subjetivo igual que el del inicio de Halloween, de John Carpenter. Es una película contranavideña y de venganza, todo en uno. Nunca he visto un malo tan previsible: está caracterizado de tal manera que resulta, desde el primer segundo, no solo el personaje más inquietante, sino el único inquietante de la película. Y el montaje de algunas escenas es torpe y hace que no funcione su intención (dar miedo). Pero, aunque bastante mala, tiene sus atractivos. Ambientes sordidetes, por un lado, como el sótano o el peep show donde trabaja la chica -siempre la chica-, o, por otro, que esté protagonizada y dirigida por Edmund Purdom, actor clave de la absurda Mil gritos tiene la noche. Tiene más sentido de lo que parece Don't Open Till Christmas.

A Cadaver Christmas, de Joe Zerull, es una mezcla entre el proyecto Grindhouse, de Tarantino y Robert Rodríguez, y Shaun of the Dead, de Edgar Wright. Se discute constantemente si lo que les está atacando a los protagonistas son zombies o cadáveres. El matiz es, para ellos, muy importante. Esta es el as en la manga que guardaba en mi lista particular. Brillante, graciosa y con una banda sonora que se aleja de las típicas y muy manidas blandenguerías musicales de estas fechas, A Cadaver Christmas es un caso único, una singularidad que destaca, una película que ojalá tuviera más reconocimiento que el que tiene. La imagen deteriorada y la fotografía le dan un encanto equilibrado entre la estética grindhouse, y el cine, digamos, cómico-festivo post-adolescente. (Nótese el carácter heideggeriano de esta última frase).


Black Christmas, de Bob Clark, contiene las llamadas telefónicas más obscenas, más guarrindongas, que recuerde haber visto en cine. Perturbadora, aunque de final ligeramente confuso, tenemos la suerte de contar con la presencia de Olivia Hussey en esta película. Olivia Hussey, con su cabellera larga y lisa como un vestido nuevo. (Alarma cursi sonando). En una residencia de estudiantes universitarias, en Nochebuena, caen una a una las chicas a manos de alguien que jamás conoceremos. La claustrofobia y el pánico patentes en todo el metraje. A través de una ventana vemos cómo la cámara nos acerca, mansamente, a la visión de la asfixia. Por películas como esta yo creo que el plano por excelencia del cine de terror es el contrapicado. Un contrapicado subjetivo nos convierte en víctimas de, como digo, alguien que jamás conoceremos.

Prancer, de John D. Hancock, director de Let's Scare Jessica to Death, un pequeño clásico de los setenta, no es estrictamente contranavideña. Primero porque no pretende serlo. Y segundo porque la protagonizan una niña y un reno, el llamado Prancer, el más famoso después de Rudolph, el de las narices bermellonas. Pero la incluyo porque Hancock le dio un aire lúgubre, melancólico. La ambientación te contrae el estómago, y te acercas a la película esperando lo que te sueles esperar, y sales empujado por esos exteriores nevados, esas tomas que agrandan lo inhóspito del paisaje, los árboles pelados y tétricos, y ese frío paralizante que nos encoge y nos lleva a terrenos inesperadamente contranavideños. 

Silent night, deadly night, de Chuck Selliers es, junto a Christmas Evil, de Lewis Jackson, el típico slasher. Por la hondura de mi trauma infantil comprenderéis la naturaleza de mis crímenes. Eso es lo que les pasa a estos Santa Claus asesinos. Divertidas y sólidas películas para ver entre polvorones y turrones. Con mantitas en el sofá.

Solo en casa, de Chris Columbus, no pinta nada en este listado. Hasta aquí el apunte, pues.

To All a Good Night, de David Hess, es la primera película en presentar la oronda figura de Santa Claus como un homicida empedernido (1980). Si pensamos en el diseño de producción, en cómo están diseñados los decorados, los interiores, sospecharemos que, a ratos, se olvidaron de la fiesta en que estaban ambientando su historia. También contribuye a esta cualidad contraproducente el hecho de que muchos personajes vayan en camiseta, y que la luz sea la propia del verano, y no la del invierno. De final muy, muy parecido al de Viernes 13, To All a Good Night es divertida y mantiene la incógnita de quién es el asesino hasta el final. (Nota: David Hess es el protagonista de Last House on the Left, de Wes Craven).

Cuento de Navidad, de Paco Plaza, nada tiene que ver con el clásico de Dickens. Porque hay zombies en Cubelles en los años ochenta, y los adolescentes viven contagiados por el virus altamente motivador del final de la película entonces de moda: Karate Kid. Una vuelta de tuerca al cine de zombies, al cine navideño, y al cine, por mí tan admirado, ambientado en poblaciones costeras y por tanto propicio a lo veraniego y a lo marítimo, esto es, a las películas veraniegas que transcurren en alta mar. Una gran película. Y el segundo as en la manga de mi listita particular.

Para terminar, tres películas conocidas. La segunda del (casi) infalible Álex de la Iglesia, El día de la bestia, también merece visitarse en cualquier jornada contranavideña que se precie. Como también lo merece Gremlins, de Joe Dante, o Eyes Wide Shut, de Kubrick. Y aunque suene raro, Plácido, de García Berlanga, también puede revisitarse en estas fechas.

Y nada, felices fiestas a todos, y aunque sea aún un poco pronto, como dice Neruda en su Canto General: "Feliz año para la patria en tinieblas".

Comentarios

  1. Me anoto A cadaver Christmas y las dos con Santa Claus homicidas, que me han llamado poderosamente la atención. ¡Saludo y feliz año!.

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  2. Dios esto es peor que el día que quité el plástico a Hausu de Obayashi o el Aquarius (Deliria) de Soavi...Grandes momentos.

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