Avestruz, ¿qué ves?
Si por una de esas casualidades de la vida te ves con la oportunidad de decirle a los cargos de tu empresa que no estás a gusto en tu trabajo, y que te quieres ir, los jefes –coprófagos irredentos– te escucharán, y, muy condescendientes, te dirán: “Claro, claro... Normal que no estés contento: es que no te gusta tu trabajo”.
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